Por: Natalia Para Osorio- Directora de la Plataforma Colombiana por los Animales -ALTO

 

En días pasados subí a mi perfil de Facebook, una foto en que aparezco firmando un papel, en compañía de algunos miembros de la Plataforma ALTO. De inmediato, personas hermosísimas a quienes en su mayoría conozco por su labor en diferentes causas y ámbitos de activismo social y político, comenzaron a expresarme su respaldo por diferentes vías (Facebook, whatsapp, llamadas) ante lo que se interpretó como una foto de inscripción para una campaña al Senado o a la Cámara.

En medio de agradecimientos por sus actitudes de apoyo y optimismo, tuve que contarles la razón de esa imagen compartida.

En las líneas que vienen a continuación, comunicaré de manera pública lo que motivó la foto, lo que estaba firmando y claro, la respuesta a la cuestión en lo electoral:

 

Lo previsible

Es sabido que toda esta época preelectoral es compleja y no tan fácilmente llevadera, especialmente para quienes como activistas venimos jugando un papel más de gestión pública e institucional, así como de lobby, buscando cambios por “nuestras causas”, para lo cual tenemos una altísima relación de construcción por un lado y de tensión por otro, con muy diversos actores políticos.

Ante las preguntas en diferentes espacios desde hace poco más de un año, de, ¿Te vas a lanzar? O incluso, ¿Te vas a lanzar a la Cámara o al Senado?, mi respuesta fue siempre, no. Sin embargo debo confesar que percibí en los ojos de la mayoría de mis interlocutores un halo de duda sobre mi respuesta.

 

Cinco propuestas y un ejercicio de exploración particular

No puedo negar que me siento absolutamente agradecida y especialmente honrada ante las cinco propuestas por parte de personas que ejercen la política y la invitación a un ejercicio exploratorio por parte de pares activistas también. Se trata de un reconocimiento al cada vez mayor peso de la, o las, causas por las que nos movilizamos, también es un reconocimiento a nuestro trabajo e impacto.

La primera propuesta, duró en pie varios meses y ciertamente se me tuvo mucha paciencia. Consistía en ser fórmula a la Cámara por Bogotá y pese a que se trató de una invitación completamente seria, ante mis negativas, esperaron mes a mes un cambio de opinión, ante la “barra que me hacían mis compañeros y compañeras” del equipo para que aceptara. Provino de quien considero, es el Senador más comprometido con que hemos hecho gestión. A lo largo de once años que llevo de relacionamiento con el Congreso, puedo decir que hemos podido hallar políticos que, como decimos, “nos paran bolas” y han sido agentes clave para acciones específicas que hemos emprendido (a todos un agradecimiento muy grande), y por supuesto el nivel de compromiso y acción varía entre unos y otros, eso es lógico en estas lides. El liberal Guillermo García Realpe, en los últimos años se ha convertido en un fervoroso colaborador para un sinnúmero de gestiones por los animales y ni qué decir en controles políticos, proyectos de ley y proposiciones presentadas; todo eso, sin jamás exigirnos nada a cambio.

Luego vinieron más propuestas. Una de parte del Representante a la Cámara por Antioquia y hermano de tantas luchas, Víctor Correa, quien como miembro del Polo Democrático, también ha sido uno de los congresistas más comprometidos y con quien varios en el grupo tenemos una casi plena identidad ideológica y metodológica y que ahora hace el paso a lanzarse al Senado. Él, que también ha mantenido una actitud respetosa y desinteresada hacia nosotros como activistas, me invitó a lanzarme como su fórmula a la Cámara; incluso me planteó que me lanzara con quien fuera, pero insistió que valdría la pena hacer el ejercicio.

Simultáneamente a estos dos bonitos ofrecimientos y con el liderazgo de nuestro socio de planes y hermano ambientalista Camilo Prieto, estuvimos explorando la posibilidad de generar una estructura nacional de participación política. Allí ponderamos pros y contras, posibilidades y lo principal: QUÉ ES LO MÁS CONVENIENTE PARA LAS CAUSAS QUE DEFENDEMOS, más allá de nosotras y nosotros mismos.

Mientras tanto, otra invitación se presentaba y provenía de nada más y nada menos que de una mujer. Como activista por la paz y otros temas, incesante pupila de Antanas Mockus, Katherine Miranda, ha sido la persona que desde muchos años atrás, me ha insistido sobre el hecho de lanzarme como animalista al Congreso. Hace cuatro años fue quien con los Visionarios me hizo la propuesta que me puso a pensar muchos factores y que conllevó a la decisión que tomamos en su momento con el grupo.

Ya para principios de octubre, la respuesta a las anteriores propuestas, había sido la misma, sustentando las razones que en el siguiente título anotaré. También llegamos a conclusiones similares en el ejercicio de exploración realizado con Camilo y el equipo allegado para tal fin.

Sin embargo por esas fechas tan importantes para nosotros, dado que es a principios de octubre que organizamos desde hace diez años la Marcha por los Derechos de los Animales, me comencé a cuestionar el hecho de no lanzarme. Simple y llanamente, porque un político, que ya desde finales de 2015 había mostrado su irrespeto hacia nosotros y nuestras dinámicas, pretendiendo casi avasallarnos y manipularnos, pensando que porque al igual que otros políticos se sumó a algunas tareas, nos había comprado políticamente, ante un físico error nuestro al haberle entregado en su momento, uno de los bastiones trabajados, sin perder de vista que hizo un muy comprometido trabajo. Simplemente desconocimos en principio muchas cosas sobre él (y desde hace ya buen tiempo asumimos el mea culpa). Esta persona nos terminó de mostrar su hostilidad, organizando una marcha con el mismo nombre, ocho días antes del 8 de octubre, confundiendo a la gente y por supuesto sacando un evento de proporciones mínimas, pese a la inversión que realizó para ello… Surgieron entonces los comentarios de personas allegadas, cuestionando que quizá el no lanzarme era dejar que ese político aprovechara el discurso animalista a sus anchas y luego de haber construido a lo largo de estos años un capital político reconocido por tantos sectores de absoluta validez; podría ser factor de aprovechamiento descarado de personajes así.

Lo cual no quiere decir que no existan muchos actores, que desde su ejercicio político, han sido generadores, y sustento de diversos procesos y acciones. Vale la pena acompañarlos en este momento crucial, en el que se avecina una disputada campaña electoral.  Se avizoran muchos con quienes hemos tenido una historia; sobre ellos estaremos comunicando.

Cuando pensé que ya no aparecerían más invitaciones, recibí hace unas semanas, una muy bella de parte de Inti Asprilla para ir como su fórmula a Senado. Inti, como defensor de la Reserva Thomas Van Der Hammen y voz en el Congreso de tantos temas de la ciudad, con los cuales nos identificamos, me reiteró lo importante que es para él tema que defendemos y mi papel como mujer y activista. Fue difícil dar la respuesta negativa como en los otros casos.

Así mismo, hace unas semanas llegó una nueva propuesta. Me visitaron amigos compromisarios de la Campaña de Petro a la Presidencia, quienes nos contaron que ante el escenario de conformación de una coalición entre Colombia Humana, la Alianza Social Independiente, Mais y la Unión Patriótica, decidieron lanzar una lista conjunta, desde esa voluntad de aplaudible unión. -Cómo hubiera sido de importante para el país si los sectores de centro, izquierda y alternativos, finamente se hubieran unido despojándose de las diferencias y trabajando sobre los que los identifica, pero es entendible que esa es la dinámica de la política y que cada sector sus razones esbozará-. Entonces se me propuso estar en la que titularon Lista de la Decencia.

Por supuesto que el honor fue infinito y la decisión de seguir en la misma postura de no lanzarme aún más compleja, no sólo por de quienes venía la invitación, (Petro es de lejos la persona que desde un cargo de elección popular en el Ejecutivo, más se la ha jugado por los animales. Bogotá tiene un antes y un después en la administración pública que considere a otras especies, desde que gobernó Petro. Pocos realmente han tenido la postura y han asumido los riesgos de pasar de la voluntad política a la determinación y a la acción en contra de las corridas de toros. En mi criterio es el único presidenciable que tiene una postura no superficial los temas ambientales y tiene claridad de las acciones que realmente contribuyen a la lucha contra el cambio climático, así a algunos les resulte incómodo. Quienes fueron sus secretarios y directivos, prácticamente se volvieron militantes de la causa), sino que también me pareció un honor ser invitada a una lista compuesta por gente de la que soy admiradora de sus legados (en arte, movilización, filosofía, etc).

El hecho es que continué en el plan de no lanzarme y he decidido contar todo lo anterior, porque estoy muy agradecida con ellos y ellas y repito, me siento muy honrada por el hecho de estar en sus consideraciones.

 

 

Por qué no me lanzo

Hace cuatro años acepté una de las invitaciones que se me hicieron a postularme al Senado; no por otra razón sino la de enviarles un mensaje a los políticos (electorales). Si ellos desde sus cargos no se ponían la camiseta en serio por las causas que promovemos desde nuestra gestión; nos tendrían como activistas compitiendo por votos con ellos. Creo que eso ha tenido efectos y vemos a más políticos luchando los proyectos de manera más insistente, al punto que cada vez es un tema que asumen más de corazón. La Bancada Animalista que habíamos creado en 2011 junto a nuestra plataforma ciudadana, dio el paso de radicar proyectos en el anterior Congreso, a radicarlos y pelearlos con más ahínco en el actual, adicionalmente a mover proposiciones en reformas estatutarias por ejemplo.

En ese orden de ideas también puedo decir que uno, dos o tres animalistas no bastan para hacer cambios en el Congreso en toda la agenda que hace falta en la materia. Incluso con la labor de incidencia en varios legisladores, no deja de ser complicado, dado el ambiente hostil hacia una reivindicación que sí o sí, choca con intereses económicos que no cuentan con uno dos o tres congresistas representándolas, sino con muchos y  mayoritarios desde los poderes regionales, principalmente.

Por eso se trata de sumar tantas personas con posibilidad de decisión como sea posible. Así como los ciudadanos animalistas no queremos ser los únicos que les respetemos la vida a los animales, sino que sean todos los ciudadanos posibles, los que pasen a ser agentes de respeto animal y ambiental; esta misma lógica es necesaria extrapolarla a las corporaciones de elección popular.

Por otra parte, “no nos hagamos tarugos” como diría un simpático personaje, sabemos que en nuestro país, el sistema electoral y los constructos socioculturales siguen favoreciendo con creces a maquinarias, delfinazgos y campañas millonarias. Pongámonos la tarea de revisar los montos (al menos declarados) al final de esta contienda y volvamos a sacar conclusiones. Por supuesto que hay y ha habido algunas excepciones.

Ante las tantas propuestas a las que me he negado, existen quienes me han dicho de manera cariñosa, que estoy desaprovechando una oportunidad personal y profesional y que luego puedo arrepentirme. Incluso voces me han dicho de manera amable, que debería tener algo más de ambición. A veces prefiero pesar que hay mucho de cierto en la canción que dice: “Vuele bajo porque abajo está la verdad. Esto es algo que los hombres no aprenden jamás”. O al menos creo que seguiré siendo útil haciendo incidencia y abriendo escenarios, en conjunto con mis compañeros.

En este trasegar, uno ha comenzado a detectar que por encima de personalismos, mesianismos, y “propiedades temáticas”; se trata de sumar. Las leyes se logran con no pocos votos. El activismo de movilización y lobby es otra forma de hacer política (sin las prebendas de ser congresista, claro), pero con la complementareidad necesaria en la democracia y la puja.

Por lo pronto seguiré, en conjunto con la gente maravillosa de la Plataforma ALTO y sus aliados entre personas y organizaciones, con la Fundación Franz Weber y con tantos ciudadanos que nos respaldan en la labor que con fortalezas y falencias adelantamos; construyendo desde lo que llaman la base, haciendo gestión, acompañando procesos que las administraciones o los políticos emprenden y que consideramos valiosos, pero también “dándole palo” a los procesos que las administraciones o los políticos emprenden y que consideramos nocivos.

Seguimos con nuestro enfoque de defender a los seres de otras especies, sin perder de vista la relación de esto con la justicia social y ambiental. Seguiremos inmersos en procesos intersectoriales de acción, investigación y movilización por la paz y aliados con los conocedores de la defensa del planeta y de quienes lo habitamos. Seguiremos despertándonos todos los días con la serena obsesión de dar con el modelo o con cual puede ser la vía que salve más vidas.

Para lo electoral, como Plataforma Colombiana por los Animales – ALTO-, hemos decidido visibilizar a todas aquellas personas que se lanzan a cargos en el Congreso y que tenemos la certeza de:

 

  1. Que nos han escuchado en nuestras reivindicaciones ya hace años atrás y han contribuido con algún o algunos procesos en concreto (varios ya ejercen como congresistas, a otros los hemos conocido en otros ámbitos, gubernamentales o sociales). Seremos sus testigos.
  2. Sólo apoyaremos a personas que han sido respetuosas con el movimiento y que no han pretendido pasar la raya que sanamente hay que mantener. Gente que no ha confundido el apoyo con la manipulación y el manoseo de nuestra labor como agentes sociales.

Por supuesto haremos énfasis en las campañas de quienes su compromiso ha sido tal, que significan certezas en batallas futuras y que es fundamental que continúen o que lleguen al ejercicio legislativo.

Para presidencia, nos enfrentamos a dos escenarios: ¿Continuamos nuestro esquema de transversalidad y llegamos como en ocasiones anteriores a cada candidato posible?, ó, ¿Tomamos posición? Hubo decisión en Asamblea y pronto la comunicaremos.

Para terminar contaré lo que motivó la foto. Nada electoral, ni administrativo. Una vuelta a uno de los ámbitos que más amo y más he frecuentado en mi vida. La construcción en conjunto con los más jovencitos de nuestra especie, a veces los más sabios.

Firmamos allí una promesa a unos niños amigos, de ir a su colegio en Bogotá (pronto haremos los mismo para Villavicencio y espero que otros lugares) a ir a jugar y hacer actividades con cierta periodicidad.

Finalmente todos y todas tenemos un papel en momentos específicos, por mi parte y aunque no sé si en un futuro evalúe el frente político electoral o incluso otros escenarios y deseando los mejores éxitos a quienes han decidido participar en la contienda electoral que pronto empieza; he decido continuar en este tiempo, tratando de seguir mi contribución desde el activismo.

 

 

NATALIA PARRA OSORIO

Directora de la Plataforma Colombiana por los Animales -ALTO-