En días pasados, quise cerrar mi intervención en el Foro contra el Feminicidio, en la Asamblea de Diputados de México, haciendo una alusión a los Diálogos de Paz de Colombia en La Habana. De pronto se me vino a la cabeza, una canción, que como un leitmotiv, me suena cada vez que estoy afuera de Colombia.
Al citarla se me entrecortó la voz y ya más tarde, quise sentarme a escribir esto.

“Será que estas en celo, velando la alborada, o acaso acumulando desvelos por dudas largamente acunadas. Tan solo se levanta del suelo el que del todo extiende sus alas.
Amada mía, querida mía, ay, patria mía”, dice una de las frases de aquella canción de Alberto Cortez.

Para algunos, el sentimiento patriótico, (que de hecho puede significar muchas cosas), es un mero chovinismo. En el “mundo” en el que me desenvuelvo: el fervor y la emoción que a algunos nos genera nuestro país y a lo que fue adoptado como “sus símbolos”, desata una especie de incomprensión. Debo confesar que lo entiendo desde un punto de vista muy racional y altermundista, claro está.

Sin embargo, la idea de: COLOMBIA, siempre me sacude, me inquieta. Su historia, sus procesos, sus porvenires;  me genera, seguramente al igual que a muchos compatriotas, una mezcla de sentimientos potentes.

La lejanía, por fortuna momentánea, siempre me suscita la ambivalencia de: por un lado la placidez de la comodidad de estar en ambientes estimulantes y por lo general poco adversos; pero por otro lado, el desespero y la incomodidad de saber lo que se sufre en mi país, o más bien, sufren tantos habitantes de mi país; acompañado esto de la impotencia y el deseo de estar ahí, contribuyendo en lo que ni siquiera se me revela que pueda generar el cambio real.

En estos días en que la polarización alcanza niveles inmensos. En estos días en que todos los odios, todos los miedos, todas las inquietudes empujan como fraguas; la canción citada tiene para mí, más sentido que siempre:

“Será que ya no quieres sufrir mas desengaños que vives levantando paredes, por miedo a que la luz te haga daño.
Si ya no vienen llenas tus redes tampoco hay mal que dure cien años”.

Y es que es comprensible que Colombia tema lo porvenir tras una firma como la que se avecina. Pero como ave cautiva a la que se le deja abierta la jaula, ésta tarda un tiempo en entender que cruzar esa puerta, le puede cambiar el mundo y que lo que vea de allí en adelante es insospechado por ella. Incluso, no sabe lo que esto genere en terceros, en otros.

Eso lo aprendí del ave por la que comencé a hacer activismo por los derechos de los animales y  la que casualmente también me inspiraba notas de la canción citada. Luego de dudas y temores, el ave decidió salir de esa prisión. Al poco tiempo comenzó a ver y a desplegar su ser en otro contexto. Jamás el mundo ideal, para lo que merecía, pero sí con otras posibilidades.
A mí también me lo cambió. Resulté haciendo activismo y dejando otras jaulas.

Colombia tiene miedo de salir de una de las “jaulas”, la de una guerra costosa, el encierro del no diálogo. ¿Pero cual es la novedad si siempre hemos estado mediados por el miedo?

Con esto no quiero decir que la firma del Gobierno (con el cual se puede estar de acuerdo en unas cosas sí y en otras quizá no) y las FARC, signifique la dicha total, o la libertad y la armonía en Colombia. Al igual que el ave improntada por el cautiverio, con las plumas cortadas y un entorno a veces hosti;, el país continúa teniendo problemas de fondo, (de hecho, son los que dieron origen al conflicto), continúan activos otros actores violentos y las plumas siguen cortadas.

Pero hay que recordar aquí que las plumas crecen. Solo hay que trabajar para que el ambiente del ave (Colombia), sea el más más adecuado. Eso implica justicia social y justicia ambiental e interespecial. Eso implica también cambiar profundamente ciertas dinámicas de la administración pública. Implica esfuerzos hacia transformaciones culturales. Ahí aparece el reto, el cual es más difícil que la firma misma del proceso de paz.

Se está abriendo una reja. ¿Asumiremos el reto?

“Será porque me dueles, será porque te quiero, será que estoy seguro que puedes llenarme de palomas el cielo.
SERÁ PORQUE QUISIERA QUE VUELES QUE SIGUE SIENDO TUYO MI VUELO.
Amada mía, querida mía, ay, patria mía”.

 

Natalia parra Osorio

Ciudad de México, agosto de 2016